‘Ensemble, la France!’ (‘¡Juntos, Francia!’) », por Bruno Adrie

“Ensemble, la France!” (« ¡Juntos, Francia! ») anuncia el letrero colocado debajo de la barbilla del recién electo y debajo de la pirámide que le cubre la cabeza como un gorro puntiagudo y que nos recuerda – ¡que no me digan que no fue hecho adrede!, ¡que me expliquen por qué pronunció su discurso precisamente allí! – el poder de la masonería y del atlantismo en Francia. “Ensemble, la France!”, un error de sintaxis útil que busca imponer, tan brutal como torpemente, la existencia de un consenso que nunca aparecerá. ¿Quién se va a tragar lo implícito subliminal de esta Francia pronunciada en singular mientras varias Francias se enfrentan abiertamente? Uno comprenderá que los escribas de “En Marche!” no se hayan atrevido a escribir “Ensemble, les Français!” (“¡Juntos, los franceses!”).
Esta técnica de unificación forzosa es la de las teorías de la gobernanza que no dejan de afirmar la existencia de un consenso que sólo existe en los blocs de notas totalitarios del Banco Mundial y de las instituciones tecnocráticas. Estas pequeñas habilidades de lenguaje tienen por objetivo implícito declarar no conformes quienes no estarían de acuerdo con el proyecto y excluirlos del “debate democrático”. Sin decirlo pero sin inmutarse, la gobernanza clasifica a estos últimos en las categorías de « malos ciudadanos» o « incurables frustrados» cuando no les considera como « neuróticos conspiracionistas». Es por eso que nos ha sido dado ver este letrero “Ensemble, la France” debajo de la cabeza, debajo de la mirada y debajo de los ceceos de la marioneta presidencial. Porque todos los que se opongan a esta hermosa unidad, a esta hermosa posición de firme debajo de la tribuna del desgañitado tribuno, sólo merecen ser arrojados en el limbo del olvido ciudadano y estadístico antes de ser abandonados en los calabozos de una democracia envuelta en las habilidades y atada por las expresiones ambiguas de la unificadora y lenitiva gobernanza.