Tsipras, Europa, el euro y la OTAN, por Bruno Adrie

publicado en francés el 7 de julio de 2015

En un artículo titulado “Salida del euro, una oportunidad histórica” (« Sortie de l’euro, une occasion historique ») publicado en Le Monde diplomatique (francés) del mes de julio, el economista, diputado de Syriza, Costas Lapavitsas nos recuerda que Syriza nunca ha tenido por objetivo abandonar la zona euro pero sí que esta solución podría ser considerada si la “actitud inflexible de los acreedores lleva al partido y a sus electores a revisar su análisis.” Observa, por otra parte, que la idea de salir de la zona euro “se vuelve cada vez más popular entre los trabajadores, los pobres y en el seno de las clases medias inferiores.”

Estudia, entonces, esta salida del euro subrayando que sólo podría conseguirse gracias a una voluntad férrea porque, según él, las capas superiores de la sociedad griega se opondrían a esta medida dado que el sistema de subyugación a las fuerzas financieras extranjeras les permite ganar dinero. Grecia, como todas la repúblicas bananeras, perdonen el término pero sepan, Señoras y Señores Griegos, que Francia y Alemania lo son también, entonces, nada de complejos, está sometida a una élite que “no tiene la menor visión del porvenir para el país”, y que “se limita a respetar la hoja de ruta de los acreedores interiores y exteriores.”

Expone a continuación un guión de abandono del euro, “con coste elevado pero momentáneo” en el cual el país volveria a tomar el control de su banco central y podría emitir su divisa nacional, la dracma. Después de une periodo de ajuste doloroso pero no eterno, al contrario de las perspectivas que ofrece la austeridad a cualquier precio, el país podría volver a un crecimiento prohibido por las condiciones en las cuales Grecia está encerrada hoy por los sectores financieros europeos y norteamericanos.

Eso permitiría poner fin al programa de austeridad que azota a “los asalariados, los jubilados, los pobres y las clases medias inferiores” y desplazaría el peso de la reactivación económica hacia los “más favorecidos (…) para transformar las relaciones de fuerzas en el país.” El programa revolucionario propuesto por Costas Lapavitsas parece corresponder con el proyecto del ministro de economía Yanis Varoufakis, quien afirmó ante el periodista británico Paul Mason que iba a “destruir las redes en las cuales la oligarquía griega había apoyado su poder desde décadas” (‪ver: Yanis Varoufakis: « We are going to destroy the Greek oligarchy system », Channel 4 News).

Costas Lapavitsas considera que “la entrada en la UEM ha sido un error tremendo de parte de Grecia” y que lo que hemos visto ha sido la destrucción de una economía nacional por una moneda fuerte. Uno piensa en la Argentina del 2002, víctima de la paridad dólar-peso y que desde entonces, ha conseguido volver a la soberanía bajo la conducta de Cristina Kirchner y de su ministro de economía Alex Kicillof a pesar de la hostilidad de los fondos buitres que parecen ser una herramienta más, inventada por la oligarquía estadounidense, para castigar los que quisieran deshacerse del yugo de los acreedores acaparadores impuesto mediante la mentira, la corrupción o la dictadura.

Entonces, ¿qué pensar de la afirmación de Alexis Tsipras, difundida por el periódico Le Monde, después de la votación mayoritaria a favor del « no » en el referéndum del último fin de semana? “Soy perfectamente consciente de que el mandato que me han confiado no es el de una ruptura con Europa, sino un mandato para reforzar nuestra posición en las negociaciones a fin de encontrar una solución válida.”

Si en esta frase Europa es la Eurozona, entonces el referéndum es un fracaso porque el mantenimiento de Grecia en el espacio desoxigenado de la moneda única no va a permitir la devaluación ni la reactivación previstas por Costas Lapavitsas. Si, por el contrario, Europa es la Unión europea, podemos imaginar que estará de acuerdo con su diputado y que va a orientar su política  hacia una salida del euro, sin haberlo anunciado de momento, quizás por no dar miedo al hampa financiera y no provocar los ladridos furiosos de su attack-dog, la OTAN que pretende garantizar nuestra seguridad.

Asunto pendiente pues…

(y ahora tenemos la respuesta… 19/07/2015)

Bruno Adrie