Grecia, sus sepultureros y la opinión pública europea, por Bruno Adrie

Lo maravilloso en Internet est que las conversaciones, declamaciones y palabrotas que antes solían oírse en los cafés se encuentran ahora en el mundo entero, en comentarios de artículos, en formulaciones breves y definitivas que clausuran los debates con evidencias dudosas y soluciones expeditivas. Los lectores de revistas, alzados al rango de pensadores para todos, no se privan de repetir los eslóganes publicados por las revistas y comparten las creencias transmitidas desde los cuatro rincones del universo. Es así como encontramos un montón de observaciones tipo “Grecia tendrá que pagar”, “no va a poder seguir así”, “Grecia ha sacado provecho de la situación durante largo tiempo”, “el euro no puede ser responsable de toda la desdicha de Grecia.”

Lo que no han comprendido estos razonadores cortos, es que Grecia es la presa de un sistema de espoliación llamado neoliberalismo cuyas instancias, el FMI, la Unión europea y la BCE son mataderos por donde desfilan los pueblos, colgados de los ganchos ensangrentados de las “reformas” para ser concienzudamente cortados en lonjas rentables a corto y medio plazo. Obviamente, no es así de fácil adivinarlo porque nuestros carniceros no son idiotas y hablan con soltura la “novlengua” obstrusa de los Tratados, de los Acuerdos y de los Mecanismos de todo tipo que no salvan a nadie, excepto a los acreedores, y no arreglan las disputas ya que en Europa, como en el ALCA, uno vive en dictadura. Y lo que deberían intentar comprender, estos pensadores de poca monta, es que, las causas objetivas del endeudamiento de Grecia, sobre las cuales debería hacerse toda la transparencia, no interesan a los banqueros porque, lo que les interesa en la deuda, es el hecho de que es una formidable palanca que les permite abrir de par en par las puertas de las privatizaciones. No importan las causas, siempre que se privatice y que el Estado desaparezca, forzado o consentidor, bajo los picazos de los buitres que banquetean – no sólo hablo de los fondos que llevan este nombre sepulturero – ávidos de de digestiones lucrativas.

Las privatizaciones no son pues una consecuencia sino una meta, una meta buscada por la Banca, una meta que la crisis ha hecho más fácil de alcanzar porque la deuda divide el público, debilita los parlamentos y hace que se resquebrajen los marcos profesionales y sociales en los cuales puede formarse una resistencia.

Gracias a la crisis, la vía está libre para la arrebatiña. ¿Se encuentra la nave sacudida por olas de grandes dimensiones? Entonces, empujémosla para volcarla y hacernos con todo lo que contiene : “empresas públicas de producción, de transportes, de distribución de electricidad y gas, la petrolera nacional, los servicios del agua de Atenas o de Tesalónica, todos los aeropuertos del país, todos los puertos, las autopistas, las empresas ferroviarias nacionales, el servicio postal, y también, los organismos de lotería y de apuestas deportivas.

Eso sin contar los varios miles de bienes hipotecarios (…) a partir de hoy sometidos a promotores turísticos.” (Petitjean) y sin olvidarnos de forzar los asalariados a sufrir una baja del 20% del salario medio entre 2009 y 2013 – “más de la mitad de los asalariados han cobrado menos de 820 euros mensuales” en 2013 (Huffington Post) – y de multiplicar la tasa de paro por tres (ha pasado del 9% en 2009 al 26% en 2014) y de imponer la puesta en marcha de planes presupuestarios ambiciosos y celebrados por los carniceros de turno Lagarde-de-los-largos-cuchillos, Juncker-de-los-bolsillos-llenos y Schaüble-del-alma-fría. Con Grecia, la política de las arcas vacías, estudiada por Sébastien Guex, entra en una edad de oro, y las élites, que suelen pagar menos impuestos para prestar las sumas ahorradas a los Estados, pueden arrojarse sin reservas en las joyas de la corona, o mejor dicho, en los bienes públicos y los ingresos de la población.

A la oligarquía le encanta el caos ya que puede servirse a manos llenas y ofrecerle al Estado, a cambio de los bienes robados, unas compensaciones que nunca permitirán reembolsar una deuda que no disminuye (310 mil millones de euros en 2009, 309 mil millones en 2013 y 312 mil millones hoy, lo que corresponde al 175% del PIB 2014 de Grecia). Tal como lo cuenta Agnès Rousseaux, el programa de privatizaciones, lo ha puesto en marcha una sociedad anónima griega, el TAIPED, que ha recibido la misión, desde 2011, de vender a precio de ganga los bienes del Estados a los que han estado mirándolos con envidia desde hace mucho tiempo y que por fin pueden adueñarse de ellos. Una bendición para los oligarcas griegos y sus aliados occidentales. Y, al contrario de lo que afirman los dirigentes de esta oficina patronal destinada a organizar la arrebatiña, privatizar no es ofrecer la “condición previa fundamental para el retorno de Grecia en los mercados de capitales globales », sino realizar un saqueo, organizar un atraco disfrazado de rescate y cubierto por el fondo sonoro de los juicios moralizantes expresados con tono que no tolera la réplica de los que gobiernan desde sus oficinas en Bruselas, en Washington o en Berlín, y que nunca conocerán el paro, la miseria, o la precariedad.

“Muévense Griegos, dicen con tono paternalista y familiar, un esfuerzo más, pandilla de holgazanes!” Y los Griegos trabajan cuando se les permite hacerlo, pero nada viene, los sueldos se mantienen bajos.

Eso no tiene nada de sorprendente, recalca Agnès rousseaux, citando un estudio de ATTAC dedicado al tema porque, de los 207 mil millones de euros otorgados por la Unión europea entre 2010 y 2013, 58 mil millones fueron directamente a los bancos griegos y 101 mil millones a los acreedores del Estado, siendo la mayor parte de éstos, bancos y fondos de inversión.

Al seguir negociando con la Unión europea, Alexis Tsipras ha sido el juguete de las fuerzas financieras qui destruyen su país. Al ignorar el referéndum, en este caso al transformar un “no” colectivo en un “sí” personal, cierto que les ha gustado el chiquito a Lagarde-de-los-largos-cuchillos, Juncker-de-los-bolsillos-llenos y Schaüble-del-alma-fría, así como a toda la retahíla de intereses privados que estos últimos sirven con complacencia y diligencia, cuidando, al pasar, de aplastar con taconazo firme y convencido, el bienestar de los pueblos que gobiernan de hecho sin que nadie les haya elegido.

Bruno Adrie

Lecturas de referencia del artículo:

Olivier Petitjean, « Grèce: milliardaires et multinationales se partagent le gâteau des privatisations », bastamag.net, 23 janvier 2015

Sébastien Guex, Guex Sébastien. « La politique des caisses vides [État, finances publiques et mondialisation] » In: Actes de la recherche en sciences sociales. Vol. 146-147, mars 2003. Espaces de la finance. pp. 51-61.

Agnès Rousseaux, « Stratégie du choc : comment le FMI et l’Union européenne bradent la Grèce aux plus offrants » Bastamag.net, 20 juin 2013.

« En Grèce, le salaire moyen est de 817 euros nets en 2013, contre plus de 1000 euros en 2009 », Huffington Post, 7 juillet 2014.

Fotos : Jean-Claude Juncker, Wolfgang Schäuble, Christine Lagarde